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Monsieur Jacobine

La voz que clama desde "La montaña"

Fanaticus Germanicus

¿De verdad son tan listos?.

En mi cada vez más lejana adolescencia tuve un profesor en el extinto 1º de BUP que paradójicamente daba religión y música. Digo paradójicamente porque a pesar de dar dos materias tan espirituales es uno de los tipos más desagradables que jamás me ha da dado clase, y les aseguro que hay unos cuantos. Pasado el tiempo, me barrunto que el hombre debería estar más bien amargado al ser el elemento menos listo de la familia. Un hermano suyo era catedrático de Medicina, y otro, diplomático, andaba por la embajada en París. Él creo era ATS y profesor a tiempo parcial en un colegio de pago, con lo que es presumible su complejo de patito feo en las cenas navideñas. Pues bien, este sujeto era uno de estos regeneracionistas trasnochados que creía en el mito de Europa como máquina de eficacia ante la chapucería hispana. En especial, estaba obsesionado con Alemania. Normal. Un amante de la música clásica pensaría en ella como la patria de Beethoven, Brahms, Wagner y compañía. Aunque un profesor de religión debería caer en que era la patria de Schopenhauer, Nietzsche y algún que otro más fustigador de la cristiandad. Tampoco cayo en que su admirada Germania aumentó en su día las facturas del gas en sitios como Auschwitz.

Lo cierto es que ese mito ha funcionado durante años, hasta que empezaron a llegar las oleadas de charcuteros bávaros a asolar las costas españolas demostrando que después de todo la flema de Kant no había hecho mucha escuela. Pero igual mi viejo profesor se hubiera decepcionado del todo de la eficacia germánica de haber estado conmigo el otro día en el cine, arte que ocupará seguramente gran parte de este blog como se descubrirá. Fui a ver Cinderella Man y delante mía subía un alemán. Era un estado intermedio entre el becario orgamus y el guiri que aporrea una guitarra con dos perros en la plaza pública. Al entrar en la sala lo vi hablando con una pareja sentada al final. No se si los conocía o se encaró con ellos aleatoriamente. Dicen que así se liga mucho. Luego se sentó cerca mía dejando una inverosímil mochila al lado. Empieza la sesión. Un trailer del último film de Jodie Foster, Plan de vuelo: desaparecida (inciso: si se lo encuentran no lo vean porque lo cuenta todo, el jodío por culo).Al acabar, nuestro amigo germanicus hace un comentario en voz alta: “Biennnnn, me gussssssta”. Tras tener el detalle de comunicarnos que va a pasar por taquilla para ver a la eterna Clarice Starling comienza Cinderella Man. El tipo permanece callado y su exabrupto se va olvidando en el desarrollo de la trama.

Hasta que en una de las vibrantes escenas de boxeo Russell Crowe tumba a uno de su rivales en el ring. Entonces nuestro alemán grita “¡¡Puta madrrrrre!!”. No. No era que el hombre se había metido tanto en la peli que lo vivía. Se da la vuelta y grita a pleno pulmón a la parejita del fondo: “¡Bilbao ha metido un gol a Madrrrid, de puta madrrrre!”, y empezó a dar cortes de manga. Habrán deducido ustedes que el sujeto, a la vez que veía la película, tenía una radio enchufada al oído y estaba oyendo el partido de liga Athletic de Bilbao-Real Madrid. Eficacia germánica, que le permite la multitarea e imitar a Hitler haciendo la guerra en dos frentes. La globalización. El tipo prefería oír al Madrid que al Bayer de Munich, que sería lo suyo. Tras de mí, un trío de chicas empezó a reírse a carcajadas. Respecto a la parejita del fondo, ignoró que cara se les puso.

Pero no paró ahí la cosa. Los más futboleros de ustedes sabrán que al final el Madrid tan odiado por el amigo alemán remontó y ganó el encuentro. Obvio decir la desolación que se apoderó del sujeto, que nuevamente fue voceada en la sala. Todo ello con una progresiva degradación del lenguaje que llegó al límite con unos poco educados epítetos dedicados a Raúl, autor de uno de los tantos. Las tres de atrás carcajeaban cada intervención y la parejita del fondo no daba señales de vida. Mientras, Russell Crowe se jugaba el campeonato del mundo para recuperar su dignidad y dar de comer a sus hijos pelones, pero el alemán consiguió que en aquella sala de un multicines la verdadera tragedia fuese la victoria del Madrid. Al acabar la sesión el alemán iba andando detrás mía. Las calles estaban solitarias pues eran las 12 de la noche, e iba rumiando su pena “Puto Madrrrid”. Se puso a contarle a uno que pasaba por allí que “Bilbao ha perrrdido, puta madrrre”. No se si como en el caso de la parejita lo conocía o lo asaltó vilmente. No me paré a comprobarlo, no fuese que el otro resultase ser un fanático merengue y acabase aquello en un conflicto internacional.

No se ustedes. Pero tras esta experiencia, si voy al cine un día donde haya un partido trascendente, me fijaré si entre el público hay un alemán mitad orgsmus mitad guiri pedigüeño con una inverosímil mochila.

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Comentarios

  1. En todos lados cuecen habas.

    Lamentablemente querido Monsieur Le Jacobine {en adelante MLJ}, la globalización todo lo impregna, y la necedad ya no es patrimonioo de país o colectivo alguno. El tan en boga I+D de nuestros europeos paises debería quizás cuidarse de encontrar vacunas contra la idiocia.

    Felicidades por su "elan" y suerte en tan osada empresa, ejercitar el poder de observación y reflexión es casi tarea proscrita en los días que corren.

    Espero ver de nuevo el brillo tajante de su hoja.

    Saludos.

    Comentario de Triskel hace 4 años y 51 meses

  2. Están locos, estos germanos. O normandos. O sajones. O alsacianos. O lo que sean.
    Se lo dice, Monsieur, una sufridora de becario normando y de orgasmus (Erasmus). Así que, imagine.

    Comentario de hermanastra hace 4 años y 51 meses

  3. Mmmm... el asunto tiene miga.
    ¿Por qué, entonces, cuando uno va a los lugares de origen de semejantes bárbaros tiene la sensación de haber llegado a la civilización? ¿Por qué ellos tienen calles limpias y sin ruidos y flores en los balcones? ¿Por qué te tratan con amabilidad exquisita, y miman hasta el delirio a sus mascotas y tienen dobles almohadas para leer en la cama? ¿Qué extrañas radiaciones les afectan al traspasar los Pirineos? ¿O es que tienen un control policial heredero de la KGB? Que alguien me desvele el misterio

    Comentario de hermanastra hace 4 años y 51 meses

  4. Pues sí, amiga hermanastra, puede que haya una conexión entre el guiri que oye fútbol en el cine (¿se llevará un minidvd a los estadios y comentará la película que ve a los parroquianos que sólo quieren goles?) y su becario. A lo mejor los planes de regulación social en el norte están tan avanzados que allí se quedan los guaises y para el profundo sur mandan a los peñazos para librarse de ellos.

    Comentario de Monsieur Jacobine hace 4 años y 51 meses

  5. No lo descartaría yo, mi juicioso amigo...

    Comentario de hermanastra hace 4 años y 51 meses


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