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Monsieur Jacobine

La voz que clama desde "La montaña"

Looking for Shylock



Ciudadanos y ciudadanas: lo confieso. Soy un cultureta. Así que en este blog habrá tiempo para hablar de cine, teatro, historia, música y materias aledañas. Claro que lo que aquí se exponga es siempre personal e intransferible, sujeto a la crítica de las razones puras y prácticas.

Y empiezo este apartado que he dado en llamar “culturetadas” con uno de mis grandes amores, William Shakespeare, el hombre que fue capaz de meter al mundo entero en sus obras de teatro. Ayer fui a ver la versión cinematográfica que ha hecho Michael Radford con Al Pacino, Jeremy Irons y Joseph Fiennes. De entrada, les alabo el gusto, pues la obra es una de las más difíciles de WS. Equilibra comedia y drama, elegancia y procacidad, violencia y dulzura de forma prodigiosa, lo que obliga a quienes la afrontan a tocar muchos palos sin romper la armonía. Además, esta el espinoso asunto de Shylock. WS sigue aquí la obra de su predecesor Christopher Marlowe El judío de Malta, donde su hebreo protagonista no tenía nada que envidiar a Fu Manchú en la preparación de trampas y ardides contra sus odiados cristianos. Por ello su judío Shylock es un compendio de maldad, aunque nuestro dramaturgo es tan hábil que le ofrece puertas de escape, como su famoso monólogo del tercer acto: ¿”Si nos pinchan no sangramos?”. Pero al final puede la farsa. Cuando en el juicio se le comunica que sus bienes van a ser embargados, Shylock reacciona como un judío de opereta. “No, quitadme la vida, pero el dinero no”. A veces hasta a WS se le podía ir la mano.

La película en si es bastante irregular. No hay verdadera tensión hasta la escena del juicio. El resto es bastante soso, aunque hay que confesar que el haber visto una versión doblada –donde Monsieur Jacobine vive no hay salas regulares de versión original- puede dañar la recepción. Como adaptación tiene bastantes cosas discutibles. Los personajes de Lancelot y su padre, que dan los mejores momentos cómicos de la función, aparecen al principio y luego se esfuman. Igual hubiera sido mejor eliminarlos del tirón. Los actores están desequilibrados. Joseph Fiennes muy bien, pero Jeremy Irons equivoca el planteamiento. Antonio es un personaje noble y bondadoso, pero él ofrece el registro atormentado a que nos tiene acostumbrados en los últimos tiempos que no viene a que.

Así las cosas, el que se lleva de calle la película es Pacino. Sabe hacer de su malévolo personaje un ser de carne y hueso, cuya humillación nos acaba dando pena. El actor sabe sacar de Shylock esos matices que siempre hay en WS y que a veces en manos torpes no se traslucen, haciendo que comprendamos y compartamos su odio. Al fin y al cabo, es un paria en un mundo de guaises que banquetean y lanzan versos a sus enamoradas. Sólo por él merece la pena ver la película. Claro que el film se ha cubierto antes las espaldas. Al principio unos créditos nos informan del antisemitismo que había en la época de la acción –1596- y el film se abre con una secuencia que se cuenta en la obra pero que aquí se muestra, como son los desprecios que sufren los hebreos por parte de los cristianos. Pero todo esto no obsta para que su Shylock sea memorable.

Se comprueba una vez más la grandeza de WS. Leer sus obras es como leer una partitura. Puedes gozar sobre el papel una sinfonía, pero hasta que no la ves tocar no te das cuenta de su grandeza. Igual para con nuestro dramaturgo. Hasta que no lo ves representado no captas toda su genialidad, que pasa indiscutiblemente por montarlo en un escenario. O en una película.

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Comentarios

  1. No se me queje ciudadano, que en la ciudad donde tengo plaza de ejecutor, capital y envidia de todo el Al-Andalus, diponemos tan sólo de un cinematógrafo de cuatro salas donde ver películas en versión original. Y de tan originales que son, siempre mantienen un par de salas con películas españolas o de la américa hispanoparlante. Esta semana le ha tocado a Obaba, que digo yo que al menos la podían haber proyectado en vascuence. O sea que el Shylock de Pacino lo disfrutaremos y comentaremos cuando editen el DVD, que hay películas que no se pueden ver dobladas. Y mientras, mi señor el Califa prometiendo educación bilingüe y cosmopolita en anuncios pagados con nuestras alcabalas.

    Comentario de Monsieur Sanson hace 4 años y 51 meses

  2. Ciudadano Sansón, es justa y necesaria su percepción de que Obaba debería ir en vascuence, pues es el típico peñazo euskaldun encubierto donde la gente descubre los valores de los caseríos perdidos en pueblos imposibles al margen de la civilización. Lo peor es que ortodoxos urbanitas quedan abducidos por el hecho diferencial de Obaba sin preguntarse demasiado que demonios es eso del lagarto, que está ahí porque sí. Mejor irse a ver El método, que tiene más conciencia social contemporánea.

    Comentario de Monsieur Jacobine hace 4 años y 51 meses

  3. Señores ciudadanos (están ustedes de un afrancesado antiguállico que imponen, no crean), no he visto Obaba, ni las otras dos películas que mencionan.

    Sin embargo de sus comentarios deduzco que Obabá no es más que otro desmán defensor del nacionalismo más idealista, ese que identifica la nación propia con todo lo bueno, escenificando la verdad en un regreso a la naturaleza huyéndo de las aglomeraciones y complicaciones del mundo urbano. Ni siquiera es original el argumento, ya lo había recuperado (de lecturas griegas y romanas) Calderón, si no recuerdo mal. Y siempre, en todo caso, este argumento ha sido propugnado por aquellos que no han limpiado un establo ni arado un campo en su vida. Si me apuran ni lo habrán visto.

    Absurdos de las idelogías y de aquellos que pretenden dar marketing y un buen escenario, aunque sea falso, a sus falsas ideas. Al final Mao con su exilio forzado de intelectuales a los campos de arroz va a ser un modelo a seguir.

    Volviéndo al tema de Shylock, quizá el monólogo sea una de las partes más sólidas de la obra. Aunque su contenido quede luego diluído por el resto de la opereta. Obra que, desde mi punto de vista, está llena de personajes absurdos, débiles, y poco creíbles. Y hablo de los masculinos, porque los femeninos son mucho más sólidos y coherentes en sus acciones.
    Quizá por eso me gustó esta obra, pese a todo. Porque de un modo encubierto y discreto rompe una lanza en favor de dos grupos que en la época en que fue escrita se encontraban en franco disfavor respecto al hombre cristiano: los judíos y las mujeres.

    Por otra parte, aparte de este discurso "revolucionario" encubierto, el argumento viene ya de cuentos tradicionales extendidos por Europa y Asia (especialmente por asia, ya que un argumento similar se recoge en uno de los cuentos las 1001 noches, casi dos siglos más tarde. En él, si no recuerdo mal, un príncipe sale a navegar y encuentra a una princesa de la que se enamora y en favor de la cual va perdiéndo toda su fortuna. Para el último viaje, aquel en que ella se supone que le dirá que si, que se casan, pide prestado dinero a un amigo para emprender la acción.)

    Y para terminar les diré que si, que pese a mi prevención hacia el cine patrio, es posible que me pase a ver el método Gronholm, aunque las declaraciones de los actores hacen que una asuma que va a ver una mala película.

    Comentario de Pest hace 4 años y 51 meses

  4. Es un placer para esta particular república que la ciudadana Pest, conocida por Monsieur Jacobine en otra experiencia internaútica, forme parte del equipo de glosadores de este ciberparlamento. Bienvenida y El método no es una mala película, pero creo que la obra de teatro, que sigue en Madrid, es mejor.

    Comentario de Monsieur Jacobine hace 4 años y 51 meses


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