Sobre Horacios y Curiacios
Monsieur Jacobine - 14-10-2005 19:38:53 | Categoria: Otros lo cuentan mejor

El otro día, haciendo unas búsquedas en Internet, me tope con la historia de los Horacios y Curiacios, ocurrida en los primeros tiempos de Roma, sobre el siglo VII a.C., para ser exactos. Como creo ejemplifica muy bien los métodos del poderoso imperio, no me resisto a traerla aquí.
Érase que se era una ciudad llamada Roma que estaba extendiéndose demasiado por la península itálica y chocaba con sus vecinos. Uno de ellos era la urbe de Alba Longa, una de las más poderosas de la zona. La guerra entre ambas fue inevitable. Sin embargo, notaron un hecho curioso. En los dos ejércitos servían tres hermanos trillizos. Los romanos eran los Horacios, y los albaneses los Curiacios. Pensando que esta similitud era debida a alguna intervención divina, los contendientes llegaron a un acuerdo. Ambos tríos se enfrentarían entre si en combate singular y el que perdiese vería a su pueblo esclavo del otro. Demasiada responsabilidad sobre los hombros de unos hermanos a los que los misterios de la biología habían jugado una mala pasada.
Empezó el combate entre Horacios y Curiacios, con ventaja para estos últimos, pues mataron de primeras a dos de sus contrincantes. Los albaneses, como cuales hinchas de fútbol, ya se veían ganadores, pero el Horacio superviviente demostró la grandeza de Roma. No por su valor, sino por su astucia y diríamos incluso falta de escrúpulos. Recuérdese que una generación anterior los romanos raptaron mediante triquiñuelas a las sabinas y los que vinieron detrás de esta historieta fraternal levantarían un imperio sin atenerse mucho a palabras dadas y acuerdos. Nuestro solitario personaje se dio cuenta que los tres Curiacios estaban heridos y echó a correr, siendo seguido por sus rivales. Suponemos que los romanos que asistían al encuentro le abuchearían, pero esta retirada era un truco. Los Curiacios, cuyas lesiones eran de diversa consideración, no corrieron tras el Horacio con la misma velocidad, separándose de hecho. Así, el Horacio se dio la vuelta llegado el momento y los liquidó uno por uno, con lo que la oportunidad albana de cambiar la Historia de Europa se frustró.
Y sin embargo, queda lo mejor de esta aventura, que demuestra el punto melodramático y patriotero que les gustaba a los romanos, poniendo el estado por encima de cualquier consideración. El glorioso Horacio volvió a Roma en triunfo y con la túnica de uno de los tres trillizos contrarios encima, como botín de guerra. Pero hete aquí que su hermana reconoció la prenda, pues ella misma la había tejido. Y es que el albano poseedor de ella en vida era el hombre al que estaba prometida. Al verla, rompió a llorar por su amor muerto y el Horacio, irritado, la mató, pues no podía soportar que su propia hermana fuese una traidora que llorase a un enemigo caído. “¡Así morirá todo aquel que se entristezca por la victoria romana y llore por los enemigos vencidos!”, parece que dijo. Puede que el tipo le hubiese cogido el gusto a perder a su familia en un mismo día (¿alguna herencia en juego?) o su ego de guerrero no aguantó que su propia hermana no reconociese lo ladino que había sido.
En fin, que con historietas como la recién contada era como se educaban los nobles romanos como ejemplo de sacrificio y amor a la patria. Luego nos extrañará que los asesinos de César corriesen como el Horacio por las siete colinas pregonando su golpe de estado. Con estas lecturas juveniles, que se puede esperar.
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Si es que al final voy a tener yo razón! Si es que la novela histórica es lo suyo!
Comentario de Monsieur Sanson hace 4 años y 50 meses
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Pues si le digo la verdad, ciudadano derribador de templos, su declaración en tal sentido del otro día ayudaron lo suyo a que me decidiese a contar esta historieta.
Comentario de Monsieur Jacobine hace 4 años y 50 meses
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Ay, pero Bruto era un hombre honrado..., eso dijo Antonio justo antes de perseguirlo como si de un Horacio se tratara. Claro que Antonio era mejor estratega que los Curiacios.
Comentario de Jayel hace 4 años y 50 meses
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Buenas.
Monsieur, es Usted un saco de sabiduría. Sólo una pregunta (y disculpe mi incultura): Ese truco de corretear y separar así adversarios, ¿es exclusivo de esta historia? Lo digo porque no conocía tal relato pero sí el truco. En mi ignorancia lo relacionaba con Edipo, pero parece que éste sólo se dedicaba a matar padres, jugar a las adivinanzas con bichos que debían estar amparados por disposiciones de protección mediambiental, decirle a su madre que la quería mucho -pero no como mandan las normas de la decencia- y sacarse ojos: bárbaras costumbres, en suma. Pues eso: ¿Conoce Usted otro caso, o es ese el que yo conocía sin relacionarlo co nesa historia?Comentario de Microalgo hace 4 años y 50 meses
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No sobreestime mi cultura, mi querido Microalgo, pues ya le digo que el Google hace milagros. Ignoro si en otras circunstancias algún listo aparte del Horacio retrocedió para dividir y vencer, pero no me extrañaría, pues estos mitos suelen repetirse entre culturas, y ya se sabe que los romanos eran expertos en saquear leyendas ajenas. Pero no me suena que Edipo lo hiciera. Por cierto, en su caso nunca mejor traída la típica excusa del hijo ante la madre dominante. “Hijo mío, pero que has hecho”. “Mamá, y yo que sabía”.
Comentario de Monsieur Jacobine hace 4 años y 50 meses