Milagros navideños
Monsieur Jacobine - 03-01-2006 15:57:39 | Categoria: Escenas de la vida cotidiana
La Navidad es tiempo de milagros. No me refiero a los del señor Scrooge y sus fantasmas, sino a otros más cotidianos. Por ejemplo, en vísperas de entrañables fiestas se producen extrañas trasmutaciones. La gente de las empresas se unen en torno a mesas bien provistas que suelen degenerar en juergas regadas con alcohol y con un cierto sentido igualitario, pues los diversos departamentos y jerarquías se confunden en una masa única. Tal vez los teóricos del marxismo deberían haber hecho hincapié en las cenas de empresa como vía de acceso al comunismo en vez de tanto discurso revolucionario. Luego están los que les toca la lotería, un grupo de seres excepcionales –en el sentido de que son una minoría de agraciados frente a otros muchos que tiran los décimos a la papelera ese día- que posan ante las cámaras el 22 de diciembre convertidos en trasuntos del Gran Gatsby, pues derrochan litros de cava como si su vida fuese una juerga continua. Aunque tal vez algún poder debería poner coto a estos excesos, pues sale demasiada gente manifestando que el dinero de la lotería lo van a dedicar a “pagar trampas”. ¿Es buena esa imagen de un país perennemente entrampado?.Otro milagro, esta vez inquietante, tiene lugar en las televisiones y en el mundo de la política. Abundan los programas de autohomenaje donde las estrellonas de las cadenas se montan un show en los que imitan a cantantes de moda o grandes figuras del pasado. No se a ustedes, pero a mi ver a las arpías –las legítimas, no las de nuestro blog hermanastro, aclaro- que se ganan buenos dineros despellejando a los famosos a la hora de la siesta convertidas en Paulina Rubio o Marilyn Monroe me da bastante grima. Es como ver una fiesta de Navidad de los guardianes de Treblinka. En el campo político, a nuestros próceres les encanta enterrar por unas horas sus diferencias y salir todos juntos cantando villancicos, desafinando en la música como en su plúmbea prosa parlamentaria. Este año la palma se la llevaron los del parlamento de Cataluña, encabezados por Mas y Carod, que seguramente festejaban el tener a toda una nación al borde del infarto. Desgraciadamente, la tele estaba baja y no se si cantaban en la lengua de Cervantes o la de Maragall. Joan, no Pasqual. Aunque tal vez el mayor milagro sea el reunir dos o tres veces en quince días a determinadas familias que el resto del año no se ven ni en pintura. Reuniones siempre bajo el poder moderador de una madre o una abuela que impiden que las diversas facciones saquen los cuchillos afilados en viejos agravios.
Yo también tengo mis milagros de Navidad. Siempre tienen que ver con encontrarse a gente de la que hace mucho no se sabe nada. El año pasado me encontré el mismo día en un centro comercial a un viejo profesor mío de la época del bachillerato y a un compañero de esos mismos años. Del primero me alegró ver que su mujer se hallaba bien, pues mis últimas noticias es que andaba bastante enferma. Por el segundo no pasaban los años. Pero no en lo físico, sino en su esquiva personalidad, que seguía intacta. Desgraciadamente, el destino nos hurtó la posibilidad de coincidir los tres a la vez, con lo que nos evitamos un baño de nostalgia y recuerdos. En esas mismas navidades me topé con una vieja pareja de amigos en un autobús urbano. Les perdí la pista desde que se fueron a vivir en Canarias. Este año –que aún no ha acabado, con lo que puede ocurrir aún algún encuentro- le tocó a un viejo compañero de colegio y de piso, con el que conviví en mis años de estudiante fuera de mi ciudad. Me presentó a su esposa. Recordé que en aquellos tiempos tenía complejo de patito feo y de que no le iba nada bien con las mujeres. Dos días me topé con una vieja pareja amiga, de la que hacía mucho no sabia nada. Durante los breves minutos que estuvimos departiendo descubrimos que seguía habiendo feeling. Tras esto, nos separamos, sin ningún emplazamiento para una futura cita, dejándolo todo al azar de un próximo encuentro navideño.
Después de todo, puede que mis navidades sí sean las de Scrooge, pues todas estas apariciones son como fantasmas del pasado, que durante un breve lapso de tiempo me retrotraen a otros tiempos. Aunque más que eso es como una lista de bajas que te demuestra toda la gente que se queda en la cuneta a lo largo de tu vida.
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Comentarios
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Doy fe de la peculiar habilidad de Monsieur Jacobine. Mientras las catarsis estacionales de otros se limitan a sucumbir a fiebres consumistas u orgías de autodestrucción, Mr. Jacobine se dedica a convocar a Fantasmas de las Navidades Pasadas.
Y a atraer gatos ;-)Comentario de hermanastra hace 3 años y 47 meses
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No cabe duda, nos encontramos ante un eminente sociólogo de las pequeñas y grandes escalas, capaz de leer en los entresijos de las convulsiones de las masas, tanto como en las humildes crónicas particulares, sinopsis sucintas de toda una vida, parches y puentes del pasado.
Pero es innegable. El mundo está loco, loco, loco, y en estas fechas el teatro se encuentra en su salsa, y cada día es un día de estreno, lástima que al llegar enero se apaguen las candilejas, todo quede en blanco y negro al marcharse el señor de las bolas, y la gente se halle mustia haciendo alpinismo de primer trimestre, un tanto ridículos con sus corbatas nuevas.
... encharcacharcos
TRISKELComentario de Triskel hace 3 años y 47 meses
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Ciudadana Hermanastra, recordará que el encuentro con mis viejos profesor y condiscípulo fue en un centro comercial. O sea, a pesar de mis pesares, yo también caigo de vez en cuando en la fiebre consumista.
Y me perdonará, pero lo de los gatos no acabo de pillarlo... L
Comentario de M.J. hace 3 años y 47 meses
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Ni yo. Aunque lo mismo me estoy metiendo en camisa de once varas: vaya Usted a saber las querencias zoófilas de Monsieur, o su predilección por los perfumes confeccionados a base de nepetalactona (componente activo de la hierba gatera, Nepeta cateria, échenle un ojillo divertido a la página http://www.mascotia.com/articulos/1523.htm si tienen tiempo y ganas).
Que los Reyes de Oriente le traigan a Monsieur un resguardo de Lotería Primitiva premiado en solitario, y así se compra Monsieur lo que le plazca. Un abrazo.Comentario de Microalgo hace 3 años y 47 meses