Las mutaciones del 6 de enero
Monsieur Jacobine - 06-01-2006 14:34:07 | Categoria: Escenas de la vida cotidiana
El otro día, al hablarles de los milagros navideños, me dejé unos cruciales, los que ocurren el 6 de enero. Las nuevas tecnologías han arrumbado el espectáculo de los niños exhibiendo sus juguetes, pues seguramente están enclaustrados con videojuegos, dvdeses y demás parafernalia. Pero sigue habiendo para el observador medianamente agudo detalles que muestran las transformaciones que sufren los humanos del orbe católico en la fecha en que se conmemora, en teoría, la epifanía del Señor. Y donde el oro, incienso y mirra del Evangelio han derivado en las colas en las cajas del Corte Infiel (como no había de salir tan digna institución).Un breve paseo matutino para comprar la prensa me hizo ver signos de esas transformaciones. Por ejemplo, muchos niños que desafiaban al frío luciendo la corta vestimenta del equipo local, al que siguen fiel a pesar de que no pasa por su mejor momento. Una adolescente bamboleándose sobre unos taconazos que aún no controlaba. Dos canis arrollando a los paseantes de las aceras con unas mountain bike sobre las que hacían el caballito. Un señor exhibiendo un clásico gabán verde ante una pareja con ancha sonrisa. Bastantes con reproductores de mp3 enganchados a los oídos. Y demás.
El ejemplo máximo fue un sujeto que entraba en un portal. Llevaba un reluciente chándal del Barcelona, oía un mp3, lucía unos nikes recién salidos de la fábrica taiwanesa de turno, miraba constantemente un reloj de pulsera, y, juro, me llegó el excesivo olor a una fragancia masculina al pasar cerca de él. Eso sí, no iba nada bien afeitado, con lo que me barrunto que sus majestades no se han dignado dejarle una Braun que apura hasta el último pelillo de la barba. Este anónimo ciudadano se convirtió en ejemplo de un día en el que a veces nos vemos obligados a convertirnos en el sueño de otros: o, lo que es más delirante, en el sueño de nosotros mismos que hemos dejado caer a nuestros afectos a lo largo del año. Así, este hombre se vio obligado a ejercer de barcelonista acérrimo durante la mañana debido a su evidente amor por el equipo, por ejemplo. Los cinéfilos se verán forzados a ver dvds y los amantes de la literatura a tragarse muchos libros.
En fin, que sólo me queda desearles a los habituales de este blog que la fuerza de los magos les haya sido propicia con regalos útiles, al contrario de esos que una vez exhibidos acaban en el fondo de un cajón sin que nadie tenga el más mínimo interés en rescatarlos.
Comentarios (1) - Referencias (0)
Referencias
Comentarios
-
Lo mismo le deseamos a Monsieur. Aunque esas cosas que quedan en los fondos de los cajones luego, a la hora de hacer mudanza o reordenación implacable (bolsa de basura en mano), despiertan un qué sé yo de ternurita muy relacionada con la memoria a largo plazo, que se emplaza en el territorio de la nostalgia. Tuve que hacer una de esas no hace mucho, y casi no pude tirar nada.
Saludos, Monsieur.Comentario de Microalgo hace 3 años y 47 meses