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Monsieur Jacobine

La voz que clama desde "La montaña"

El eterno retorno de lo idéntico

Esta mañana, al ir andando por las calles de mi ciudad, me encontré con una maceta estrellada en el suelo. Como en un mecanismo proustiano la visión me recordó una historia que estaba en una de las novelas negras de Dashiell Hammett, no se si en El halcón maltés o en Cosecha roja. La contaba el protagonista a uno de los personajes del libro. El propio Hammett fue detective privado antes que escritor, con lo que ignoro si era una aventura que le pasó en su carrera de sabueso o se la inventó. En cualquier caso, me parece lo suficientemente llamativa como para recuperarla aquí.

Érase que se era un hombre que una mañana, como tantas mañanas, se levantó, se desayunó y tras despedirse de su esposa y dos hijos se marchó al trabajo. Entonces desapareció sin dejar rastro. No era uno de los detenidos en las comisarías, ni uno de los ingresados en los hospitales, ni uno de los cadáveres anónimos en la morgue. Tampoco nadie se puso en contacto con la familia para pedir un absurdo rescate para un hombre de posición modesta. Sencillamente se había volatilizado en algún punto entre su casa y el trabajo.

La esposa no perdió la esperanza en resolver el enigma y siguió indagando durante años. Al fin sus desvelos tuvieron resultado. Mucho tiempo después unos detectives que había contratado lo hallaron viviendo en otra ciudad con una nueva familia y con una nueva identidad. Preguntado sobre su espantada, explicó que aquella mañana una maceta se había estrellado junto a él mientras iba al trabajo, no habiéndole abierto la cabeza por milímetros. El incidente le hizo reflexionar sobre su vida y sus circunstancias, descubriendo que en el fondo no le gustaban nada y que estaba tirando su existencia por la borda. Le dio tal pánico existencial que sin encomendarse ni a Dios ni al diablo huyo ipso facto.

Lo curioso es que en su nueva ciudad el tipo se había vuelto a casar con una mujer muy parecida a la que había dejado atrás con la que había tenido otros dos hijos, había tomado un trabajo igual al que no llegó en esa mañana y su casa estaba decorada de forma parecida a la que compartía con su familia original. O sea, que recreó exactamente la vida que tan poco le había gustado antes de fallido macetazo.

Saquen ustedes la moraleja que quieran. Lo que si es cierto es que de la acusación de bigamia no lo libró nadie.

Referencias

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Comentarios

  1. Me recuerda de lejos esta anécdota que nos trae, a aquellos programas televisivos sobre "educación vial" y otros que se llamaba "La segunda oportunidad", donde una piedra tremenda se despeñaba y se interponía en el paso de un vehículo que no acertaba a esquivarla y se empotraba contra ella. Al margen de que ya en aquella época la Dirección General de Tráfico no se andaba con chiquitas, viene esto a contrastar con uno de los grandes tópicos nacidos en nuestra tierra y musicados por Julito Iglesias "Tropecé de nuevo con la misma piedra", y es que quizás el punto donde nos encontramos es fruto tan solo de cómo nos manejamos en su momento con nuestras decisiones y apetencias. Cada tanto no obstante, si no somos Thruman el del Show, nos entra un tremendo pronto por partir la baraja, revolear lo que tenemos entre manos y buscar islas desiertas, paraísos nórdicos, vidas campestres o incluso la gran ciudad. Y todo ello puede deberse a esa eterna insatisfacción que da vivir en "el mundo de las oportunidades", donde todos aspiran al éxito fácil y sin recibo, ignorantes de que la vida es otra cosa y no la realidad proyectada desde series de televisión, concursos en la tele y vallas publicitarias. Lejos de disfrutar de sus bondades {o miserias, que los hay masocas}, buscamos el maná y el edén, claro que puede que por ello un día, de rebote, seamos de verdad felices.

    Nótese que no niego que en el medioevo y el el mismo albor de la humanidad, la gente tuviese los mismos raptos de huida, pero que quiere vd. vivo en la época que vivo, todos los ejemplos se me van a esta. En fin, voy a hacer unas "voladitas" con un canto.

    Ah, por cierto Monsieur, siga con su dieta de magdalenas, algunos se la agradecemos mucho.

    ... reincidente
    TRISKEL

    Comentario de Triskel hace 3 años y 47 meses

  2. Vaya, hombre. Perfecta historia para cuando se está rumiando cambiar de vida -tan distinta como esto, ¿no sería hermoso?-. Es muy cierto que no se puede huir de uno mismo y que es imprescindible conocer muy bien, digamos, hacia dónde escoramos.
    Pero sigo creyendo -tal vez quiero creer- que no todo está (pre) determinado.
    Es curioso lo de las macetas. El otro día, vi una medio pocha en la ventana de una casa en ruinas. E imaginé que alguien, por algún extraño y oscuro motivo, se dedicaba a regar la planta entre los barrotes.
    Lo dicho, cada uno escora hacia un lado, Monsieur.

    Comentario de hermanastra hace 3 años y 47 meses

  3. Ciudadana hermanastra, lamento que vea una alusión personal en mi post, nada mas lejos de mi intención. Estoy seguro de que usted no es una sosa como el protagonista de esta historia, y que tiene suficientes recursos personales como para abrirse nuevos caminos de verdad y no como este pobre hombre narrado por Hammett.

    Comentario de M.J. hace 3 años y 47 meses

  4. No cabe duda de que nuestra adorada Hermanastra no ha nacido para pobre. A cambiar de vida en semejante chabola se apunta también este triste investigador ¿No te joroba? Y a los dos años (cuando me aburra de los mantequillosos vecinos británicos) la pulo y trinco un chalé en Benaocaz que no se lo salta ni Sergei Bubka jarto de esteroides. Anda que no.

    La cosa me recuerda al antiguo director de Calar Alto, al que conocí porque visité el observatorio con mi hermano, que es astrofísico y por tanto majareta. Todos los astrofísicos tienen una cierta querencia hacia la locura, pero este Director del observatorio Hipano-Alemán creo que sufrió un esguince de neuronas y se piró a Marruecos (en plan mudanza definitiva, no paseo turísitico) a jartarse de porros for ever and never, en plan hyppie total. Las cosas. No sé que ha sido de él, si ha vuelto o se ha hecho el Rey de Ketama. Preguntaré.

    Comentario de Microalgo hace 3 años y 47 meses


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