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Monsieur Jacobine

La voz que clama desde "La montaña"

Una voz argentina

Sonó el teléfono a eso de las seis y media de la tarde. Lo descolgué. Al otro lado se oyó la voz de una chica con inconfundible acento argentino. Preguntó por mi madre. Suspiré en mi fuero interno. Sabía antes de empezar de que se trataba. Una nueva oferta de telemarketing.

Para Monsieur Jacobine es un trago, pues nunca sabe bien que hacer en estos casos al no saber que es peor. Si aguantar el rollo educadamente para al final decir “no” con toda seguridad o si cortar en seco al principio de mala manera, quedando como un borde pero al menos no haciendo perder el tiempo al teleoperador. Al menos esta vez era una voz y no un rostro, como ocurre cuando te asaltan por la calle. En determinados centros comerciales y en una estación de tren que frecuento ves a las chicas en impecables trajes azul marino que venden telebancos o tarjetas milagrosas de crédito. Están acechando a sus presas, que suelen ser gente que deambulan solitarias por los templos del consumismo. Una vez hallé una fórmula infalible, le dije a una que se me acercó que estaba en paro. Se alejó entre risas que intentaban ser jocosas y en el fondo eran una pantalla de humo que cubrían la retirada ante un hipotético cliente que les salió rana. Pero no siempre anda uno tan raudo y ha tenido que aguantar caras de cabreo o simplemente decepcionadas al rechazar a estas empleadas. “Vaya por Dios, ¿Ni siquiera tiene un minuto?” me dijo una desesperada en la citada estación de tren cuando le dije que me esperaban fuera (lo que por otra parte era cierto). Tal vez era su única oportunidad de pescar a alguien antes de acabar su jornada laboral y rendir cuentas ante unos desaprensivos jefes.

Pero ahora, lo que tenía ante mis oídos era una voz argentina. Otra persona que vino a Europa buscando una oportunidad y encontró un trabajo de mierda. Le mentí diciendo que mi madre no estaba, pero la chica anduvo rauda. “¿Sos el hijo?.Tal vez pueda hablar con vos”. Como me temía era una oferta de telefonía. La tipa sabría que al tratarse de tecnología punta yo era mejor receptor que mi señora progenitora. Empezó a desgranar el tema. Puede que lo hayan visto en algún sitio, se trata de que te dan a la vez telefonía fija, adsl y 60 canales de televisión, y todo ello por una cuota los tres primeros meses de bla, bla, bla, que luego pasaba a bla, bla, bla.... de vez en cuando paraba y decía un “¿sí?” para ver si no me había perdido en el tráfago de datos. Yo volví a mentir afirmando, aunque estaba medio desconectado porque ya sabía que no iba a aceptar el ofertón. Era consciente de que mi interlocutora porteña cobraría una miseria y que sus porcentajes por cliente ganado aumentarían sus magros ingresos, pero...

Por fin hizo la gran pregunta: “¿Te interesa?”. Dije que no, que lo sentía, pero yo me conformaba con telefonía e internet y lo de los 60 canales no me atraía nada. Hubo una breve pausa donde la voz argentina, sin duda estimulada porque yo le había aguantado impertérrito el rollo, decidió que merecía la pena seguir intentándolo. “Pero no te interesa nada, nada, piensa que son tres servicios en uno y que bla, bla, bla, y ten en cuenta que esta es un oferta que acaba hoy mismo”. Tal vez algo mosca por la nada sutil presión que significaba lo de la oferta que acaba hoy mismo me envalentoné algo. “De todos modos esto nunca es como te lo cuentan, yo hace unos meses cogí con vosotros una oferta de adsl y nunca he pagado lo que me dijeron, siempre hay cuotas extrañas que suben el precio”. Hubo una nueva pausa valorativa y la voz argentina respondió algo seca “¿Entonces no te interesa, no?”. “Pues no”. “Pues gracias por escucharme, buenas tardes”. No se si se sintió dolida en su dignidad de teleoperadora, si no tenía ganas de pelearse un cliente a esas horas de la tarde o si en los cursillos le habían dicho que cuando alguien se pasa de listo mejor dejarlo y buscarse otro blanco más receptivo.

Luego pensé que me hubiera gustado decirle que la culpa no era suya, sino de un sistema infame donde una compañía multimillonaria la usa a ella como material fungible y a mi como un sujeto cuya única función en la vida es contratar como un autómata todos los inventos que sacan cada X meses. Como estoy seguro habrá mas voces, argentinas o no, que se pondrán en el futuro en contacto conmigo para venderme más tramposas ofertas, igual les largó mi propio rollo.

Referencias

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Comentarios

  1. Pues yo creo que, a la hora de seleccionar teleoperadores, si abres la boca y tienes acento porteño al instante te colocan un micrófono y auriculares.
    En mi caso, cada vez que recibo una llamada del estilo, tengo que aguantarme la risa. De hecho, en mitad del discurso, más de una voz ha emitido un sorprendido '¿Perdón?' al escuchar un 'jejejejé' al otro lado del teléfono. Lo siento. Inevitablemente me acuerdo de un episodio de 'Friends' en el que uno de los personajes, la excéntrica Phoebe, se metía a teleoperadora porque no tenían un euro. 'Aquí, en este archivo, están todas las posibles preguntas y respuestas que te pueden hacer, y también lo que tú has de contestar en cada caso'.
    Así que Phoebe llama a un número al azar, le empieza a soltar el rollo al tipo y el tipo le suelta: 'Sí, es una oferta tentadora. Pero me temo que si la aceptara la estaría timando porque pretendo suicidarme esta misma noche'.
    Y entonces Phoebe cierra la boca y empieza pasar las páginas de la guía, a ver si encuentra algo que responder a aquello.
    (Aunque mucho me temo que, de ser realidad, la voz argentina hubiera hecho que comprara de todas formas, como acción altruista pre/post-morten)

    Comentario de hermanastra hace 3 años y 46 meses

  2. A mí me puede mi civilización, y trato siempre de ser muy amable con esta gente que llama para que cambie mi móvil (que es carne de perro y nunca se lesiona) por otro que hace fotos de muchos mil megapíxeles y que necesitará reparaciones o substitución en dos meses. La amabilidad suele ser mi naturaleza, y a veces la odio, no se piense Monsieur.

    Como contrapunto a eso que cuenta... la central de Sigma Cehmicals en Madrid tenía una operadora que tenía una voz de diablesa-diosa-del-porno que nos sacaba de quicio. Nos dábamos de tortas por pedirle una caja de tubos de plástico.

    -Ssssigma Chemicals, digammmé?
    -Todo. Lo queremos todo. Tiritas. Mándenos lo que sea.

    Creo que nunca querría verla. Lo mismo era un tapón de alberca con bigote de revolucionario mexicano.

    Comentario de Microalgo hace 3 años y 46 meses

  3. Yo he oído a varios decir que cuando han llamado a un servicio de información telefónica les ha atendido una voz con un acento ruso que tiraba de espaldas. Viva la globalización.

    Comentario de M.J. hace 3 años y 46 meses

  4. Abundando en el tema. Esta mañana llame a un servicio de teleentrada y me ha salido otra voz argentina que me ha atentido con robótica profesionalidad. Vivan los empleos de la madre patria. ¿Verían todos estos porteños la fusilada serie de Tele 5 "Vientos de agua"?.

    Comentario de M.J. hace 3 años y 46 meses


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