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Monsieur Jacobine

La voz que clama desde "La montaña"

Una esquela en el periódico

Al ver el periódico de hoy, una esquela fúnebre ha llamado mi atención. El nombre que figuraba en ella es el de un antiguo redactor del Diario de los que se prejubiló –o los prejubilaron- hace año y medio. Con la lógica alarma, seguí leyendo, pero me alivió comprobar que la edad del difunto, cincuenta y tantos años, no concordaba, y menos su profesión: cirujano del hospital de mi ciudad. Entonces la magadalena proustiana que Monsieur Jacobine lleva en su cerebro se activó y recordó una historia...

Hace cinco años el padre de este blogero convalecía de una seria operación de pulmón para extirparle un cáncer. Durante los primeros días todo fue evolucionando bien, pero un sábado por la mañana empezó a empeorar. Una jornada nerviosa, de médicos entrando y saliendo de la habitación y de familiares buscando una explicación a tanta bata e intentando que ideas fatales no se abriesen paso en sus cerebros. En esto, que M.J y su hermana se ponen en el pasillo a hablar con uno de los doctores. “Verán, no hay que alarmarse. Su aspecto no es importante, es lógico que haya bajones. Aquí lo importante es que los análisis están bien, los electros, la gaseolítica y todo son los normales en estos casos. Lo que hay que hacer es no agobiarse y sobre todo dejar al enfermo respirar y tranquilo”. Supongo que esto último lo decía por mi madre, que abanicaba a mi padre ante sus evidentes muestras de estar sofocado, era por junio. En un momento dado de su perorata, mis ojos se fijaron en la placa que lo identificaba. Me chocó que su nombre fuese el mismo que el de un redactor del Diario que pocos años después se prejubilaría, o lo prejubilarían. Me pregunté en ese momento si serían parientes.

El caso es que esa misma tarde, a pesar de que los electros, la gaseolítica y demás eran los normales en esos casos mi padre fue ingresado urgentemente en la UCI de donde saldría para su última morada dos semanas más tarde. Esta mañana, al ver en la esquela el nombre de ese cirujano, pensé en si habría muerto de repente o lentamente. Y si es ese último caso algún colega suyo le habría dicho a la familia que las constantes estaban bien y que había que dejar al moribundo tranquilo.

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Comentarios

  1. Uyy, da escalofríos de pensarlo. Que coincidan los nombres. Que usted se acuerde ahora... Suena a ciencia ficción.

    Comentario de lanavajaenelojo hace 3 años y 44 meses

  2. Y ese médico, curiosamente, fue el que me atendió la última vez que estuve ingresada en el hospital. Algunas veces, cuando pienso en Dios, le pongo su cara. Imaginen.

    Comentario de hermanastra hace 3 años y 44 meses

  3. Hay que ver. Con la teclorrea que me caracteriza, y hoy no tengo nada que decir.

    Comentario de Microalgo hace 3 años y 44 meses

  4. Mira que son casualidades o es que viven ustedes en una ciudad muy pequeña.

    Comentario de lanavajaenelojo hace 3 años y 44 meses

  5. Pues pueden ser ambas cosas, mi buñueliana blogera. Pero no me dirá que no ha sido fascinante este juego de espejos involuntario en ambos blogs, el hermanastro y el presente, con un mismo personaje en dos facetas distintas, tan opuestos y complementarios a la vez...

    Comentario de M.J. hace 3 años y 44 meses


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