Avatares de un programador
Monsieur Jacobine - 02-07-2006 15:12:54 | Categoria: Escenas de la vida cotidiana
Una de las peculiaridades que tiene el ser programador de una Muestra de Cine, actividad a la que M.J está dedicando sus últimos meses –y los que quedan-, es ver como funciona la industria de las películas. El festival, por definición, se dedica más a las pequeñas productoras y a los cineastas más independientes, esos que montan una empresa y ponen el teléfono de la casa de sus padres como contacto, por ejemplo, pero a veces no hay más remedio que tratar con los señores de las tinieblas de las grandes multinacionales. Seguro que cuando ustedes piensan en estas corporaciones las imaginan impecables en sus procedimientos y con un gran control de su negocio, pues para eso están en medio mundo. Pues igual no es así. Paso a contarles una anécdota personal ocurrida en mis labores programáticas que estimo reveladora.En noviembre pasado se editó en España el DVD No Direction Home, el documental que Martin Scorsese ha realizado sobre Bob Dylan. Dado que en la Muestra vamos a hacer un ciclo de documentales musicales al aire libre, pensamos que merecía la pena intentar traerlo. Uno no es tonto, sabe que nadie ha proyectado la citada película y que si había salido exclusivamente en DVD no debía haber copia disponible para la exhibición pública. Pero el triunvirato al que pertenezco y que rige desde enero los destinos de la Muestra decidió que era cuestión de intentarlo. Además una de las compañeras del equipo habló con alguien en Madrid y le dijo que le constaba una proyección pública en Wintertown. Tal vez al ser una Muestra de carácter cultural se podría hacer algo. Dicho y hecho.
La editora del DVD es la Paramount, con lo que la investigación empezó por ahí vía telefónica. “Hola, soy Jacobo Jacobine, de la Muestra de Cine. Era por el tema del documental No Direction Home, de Scorsese sobre Dylan. Sabemos que está solo en DVD pero nos gustaría saber si hay posibilidad de hacer una proyección pública. Somos una Muestra de carácter cultural, sin ánimo de lucro, vamos a montar un ciclo de documentales musicales, y seria perfecto”. El tipo que me coge el teléfono me dice que si es DVD tengo que llamar a Paramount Home Video, que ellos son la Paramount a secas y se encargan de temas de cine para salas. Amablemente me da el teléfono del nuevo destino de mis pesquisas.
Marco el número de Paramount Home Video. Se pone un señor más cortante que el anterior de Paramount a secas. Le suelto el rollo: “Hola, soy Jacobo Jacobine, de la Muestra de Cine. Era por el tema del documental No Direction Home, de Scorsese sobre Dylan...”. “Ni idea”, responde el tipo, “ni siquiera sé si esa película es nuestra. Le paso con una compañera y mejor le pregunta a ella”. Segundos de espera al teléfono mientras suena una versión del Let it Be de los Beatles al organillo o similar. ¿De verdad alguien piensa que eso puede entretener a alguien?. La infame adaptación se corta y suena una voz femenina: de nuevo “Hola, soy Jacobo Jacobine, de la Muestra de Cine. Era por el tema del documental No Direction Home...”. La tipa hace una pausa que debiera ser valorativa, pero que yo tras la experiencia anterior me temo que significa que no sabe de que le hablo. “Mira, lo mejor es que hables con UIP (United Internacional Pictures) que ellos controlan todo lo nuestro. Te doy el número, suerte”. Al menos esta demostró algo de cariño por mi dylaniana causa.
Llamó a UIP. El esquema de Paramount Home Video se repite. “Hola, soy Jacobo Jacobine, de la Muestra de Cine ...” Primero lo coge un sujeto que se halla in albis y me da el número de una tal Cristina (nombre que por cierto se repite mucho en este ámbito de las productoras, ya me he topado con unas cuantas). La llamo y no se pone. Bien. Un respiro en esa telefónica mañana. Pero la causa es importante y al cabo del rato vuelvo a marcar. Esta vez Cristina sí está. “Hola, soy Jacobo Jacobine...” (si en vez de un blog esto fuera un monólogo del club de la comedia ustedes, querido público, ya estarían coreando entre risas lo que a aquellas alturas se había convertido en un mantra). Como me temía, mi nueva interlocutora está tan perdida como las anteriores. “Ni idea. ¿Pero que película es?. ¿Una sobre Dylan de Scorsese?. No sabía que existía. ¿Pero la tenemos nosotros?. ¿Eso te han dicho en Paramount?. Pues no se. Lo que se me ocurre es que le mandes un mail a Consuelo Rodríguez, la jefa de tráfico. Ella lo consultará a Londres, pues estas cuestiones de derechos las deciden desde allí. Es lo que te puedo decir”.
Londres. Esto se estaba convirtiendo en un problema internacional. Empecé a temerme que acabarían dándome el teléfono de Scorsese o de Dylan “Mr. Scorsese. Can I to project No direction Home?” “Are you talking to me?”. “Mr. Dylan, Can I to project No Direction Home?”. “The answer, my friend, is blowing in the wind”. El caso es que envío el solicitado mail poniendo por escrito el discursito que llevaba toda la mañana largando por la cadena de mando del dichoso DVD. Sólo cabía esperar, como en las películas malas. Consuelo se enrolló. Al día siguiente contesto al correo, dándonos la dirección electrónica de una empresa de video rarísima que no habíamos oído en nuestra vida diciéndonos que ella era la que tenía los dichosos derechos, que a esta altura eran más complicados que los del trono de Inglaterra en el siglo XV. Llevados por la rutina, escribimos a ese nuevo nombre de la compleja galaxia audiovisual con la ya manida petición. Nos respondieron esa misma mañana. Efectivamente, ellos tenían los derechos pero para el tema de una proyección pública tenían que consultar el tema. Al menos acabó el peregrinaje. De nuevo, a esperar.
La respuesta llegó esta semana. Lamentablemente, tras consultar a Paramount, no había opción posible a un proyección pública, ya que nadie tiene los derechos en España para ello. Pero no me anonadó el tema de que no contábamos con ella, sino el de que el círculo de las pesquisas se había cerrado. Paramount, la misma que había llamado al principio de todo, había tenido la última palabra, que podía haber sido la primera al inicio de la investigación ahorrándome unos días de espera. ¿Con quién o quienes habrían hablado los de la extraña empresa de vídeo?. ¿Con los mismos que yo?. ¿O tuvieron mas suerte y les pasaron con uno que de verdad controlaba el tema y a mi se me escapó?. O lo que es más borgiano... ¿Hicieron el mismo recorrido que yo y se acabaron preguntando a si mismos?.
Yo no se ustedes tras leer esto, pero yo, tras vivirlo, me sonreíre muy mucho cuando un neocon salte en cualquier medio público defendiendo la eficacia de la gestión de la empresa privada frente al caos burocrático de la función pública.
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En realidad, Monsieur, esos señores que bandean, en cualquier administración pública o en cualquer oficina privada, están primados por alguien colocado muy arriba... la Telefónica, que es la que, a fin de cuentas, se forra.
Comentario de Microalgo hace 3 años y 41 meses
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He aquí un hombre honrado! Y no esos otros que yo me sé que proyectan películas ajenas sin pedir permisos ni pagar derechos a nadie.
Aunque con semejante historia creo que les ha quitado definitivamente la tentación de volver al lado luminoso...Comentario de Profesor Franz hace 3 años y 41 meses