Es Zodiac quien habla
Monsieur Jacobine - 16-07-2007 21:14:18 | Categoria: Cinefilias y cinefobias

El otro día fui al cine a ver por segunda vez Zodiac. La excusa perfecta me la dio la ciudadana Hermanastra, que no la había visto y la acompañé una tórrida tarde de calor veraniego. Me reafirmé en mi impresión de su primer visionado en mayo. Es una de las películas del año.
Por uno de estos mezquinos juegos de poder que se dan en Hollywood la película no ha tenido el apoyo esperado de sus productores. Desesperados porqué David Fincher usó su prerrogativa contractual de no cortar ni un segundo de un montaje de dos horas y cuarenta minutos (les aseguro que se pasan como un videoclip), los jefazos del estudio putearon la película. La estrenaron con pocas copias fuera de la temporada de los Oscars. Obviamente, lo importante era demostrar quien manda en vez de apoyar el producto. Sin pretenderlo, le dieron todas las papeletas para que Zodiac fuese un film de culto, para selectas minorías.
Para los que no lo sepan, Zodiac recupera las malandanzas de un asesino real que cometió una serie de crímenes en California a fines de los 60 y de los primeros 70. Cambiaba el modus operandi y lo único que relacionaba sus asesinatos era las juguetonas cartas que mandaba a la prensa de San Francisco, criptogramas incluidos, como su antecesor Jack El Destripador. Al igual que el matarife londinense nunca fue atrapado. De hecho, avanzados los setenta dejó de matar, pero alguna gente, encabezada por Robert Graysmith, dibujante de uno de los periódicos que tuvo el dudoso honor de recibir las cartitas, siguieron con el caso a lo largo de los años aún arriesgando su estabilidad emocional y familiar. Graysmith acabó publicando un par de best-sellers sobre el caso y apuntó a un sospechoso bastante sólido, aunque nunca pudo ser demostrado. Hasta aquí los hechos, ahora es el turno de la película.
David Fincher es un cineasta excepcionalmente dotado pero al que le gusta demasiado el juego. No el de azar, sino el de sus ficciones. Después de romper pana con la soberbia Seven hace diez años, se dedicó a hacer filmes bastante juguetones como The Game, El club de la lucha o la más convencional La habitación del pánico. A pesar de sus virtudes, a veces daba la sensación de que Fincher no se lo tomaba demasiado en serio. Zodiac cristaliza sus constantes con gran talento. Habla de un peligroso juego, hay una amenaza social, un criminal suelto y una sensación de inseguridad permanente, que trasciende lo policial y llega más lejos. En el fondo, Zodiac es una sarcástica mirada sobre nuestro aparentemente controlado mundo que contiene bastantes resquicios para que se cuele el horror y lo inesperado. Es curioso que el asesino empiece su carrera –al menos oficialmente, pues puede que ya matase antes- en diciembre de 1968, en el frío invierno que siguió al verano del amor. Como el tiburón de Spielberg que devora a una hippie trasnochada metiendo el miedo en el cuerpo a los ciudadanos, Zodiac rompe las ilusiones del Happy Flower. Que San Francisco sea el centro del terror que desata es significativo. La mirada de Fincher es escéptica. Ni la policía ni la prensa, dos de las instituciones más respetadas de nuestra sociedad, pueden hacer nada ante un asesino que les marca el paso. Son incapaces de buscar un culpable y cuando tienen uno fiable no saben como probarlo. Es interesante que el director haya declarado públicamente que se ha inspirado en la estética de Todos los hombres del presidente para su film. No deja de ser un sarcasmo. En la película sobre el Watergate los plumillas son héroes cívicos que derrotan a todo un presidente USA. En Zodiac los periodistas son seres torvos, obsesos y bastante inoperantes a la larga.
Además Zodiac es la mejor película post 11-S que se ha rodado. El criminal tenía su punto de terrorista. En sus cartas amenazaba con volar autobuses escolares y con matanzas indiscriminadas si no se le hacía caso, algo que generaba alarma social. Eso lo convierte en una amenaza más grande que la de ser un simple asesino y lo entronca en la paranoia que nos rodea hoy en día, donde el extraño vecino puede ser un candidato a la Yihad. Paranoia que domina a sus perseguidores. En un magnífico giro, la película pasa de los crímenes, que como hemos dicho se extinguen en la trama, a los que los investigan a través del tiempo más allá de lo saludable. Con lo que Zodiac se une a los films sombríos que se cuestionan sobre quien es más peligroso, si los terroristas y asesinos sistemáticos o los que los tienen que atrapar dando frecuentes palos de ciego. Basta un pequeño dato para que un simple testigo se convierta en sospechoso. El crimen no tiene rostro, cualquiera puede ejecutarlo. ¿Cómo mantener la cordura en un ambiente así?. El slogan publicitario reza ingeniosamente por una vez “Hay más de una manera de entregar tu vida a un asesino”.
El bien no siempre gana, dice Fincher, no porque se escape un asesino, sino por todo lo que desata, a veces peor que las muertes. Demasiado poco complaciente para públicos mayoritarios que buscan respuestas fáciles en el cine. Zodiac pertenece a ese grupo de películas que deja más interrogantes que certezas a la hora de salir de la sala. Aún así entren en ella.
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Pues si cuenta con tan alta recomendación, iré a verla. Así, al pronto, tampoco me llamaba mucho la atención. Debo ser ,en el fondo, un público mayoritario que busca respuestas fáciles en el cine...
Ya en serio, no está mal un poco de cosa distinta. Recuerdo haber visto películas con mi hermano en las que nos descojonábamos porque había clichés insalvables que nos hacían poner el cronómetro...
(China guapa): ¿Me llevarás contigo a América?
(Rambo diecisiete): Seguro, nena.
Bang. China guapa muerta en menos de diez segundos.
Malo que sube a lo alto de una escalera, con la chica como rehén (que no se defiende nada). Debajo hay una picadora de carne para elefantes.
- Te daré la mitad del oro... Tengo a la chica... yo maté a tu madre (há, há, há) y lo hice por esto y por lo otro...
Pelea con el guaperas y sorprendentemente, el malo cae en la picadora (el bueno trató de salvarlo en el último momento, a pesar de que el malo había cocinado a su madre con mucho curry, después de haberla hecho socia del Betis)...
De vez en cuando, digo, no está mal que la cosa sea distinta. Y no tiene por qué acabar todo rematadamente mal para que así sea (véase "la vida de los otros", por ejemplo).
A ver lo que dura en el cine...
Por cierto ¿Ha visto Monsieur ya Schreck?Comentario de Microalgo hace 2 años y 29 meses
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Shrek 3 es la menos redonda de la serie con diferencia. Aún así tiene sus momentos que hacen que su visionado no sea en balde. Como mostrar a los futuros personajes de las leyendas artúricas como una panda de pijos de instituto.
Comentario de M.J. hace 2 años y 29 meses